Inversión pública y financiamiento chino en América Latina

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Observaciones a las salvaguardas sociales y ambientales de la banca china Denisse Linares – DAR/Perú

Financiamiento y condicionalidades del EximBank-China en Bolivia Silvia Molina, Viviana Herrera – CEDLA/Bolivia

Inversiones chinas en Colombia ¿Hacia un Tratado de Libre Comercio? David Cruz – AAS/Colombia

Desarrollismo con características chinas Sofía Jarrín Hidalgo – CDES/Ecuador

A pesar de la desaceleración de la economía china de los últimos años, ese país continúa siendo uno de los de mayor crecimiento en el mundo y su influencia en América Latina (AL) se mantiene en expansión. La política de China hacia Latinoamérica está basaba en el fortalecimiento del comercio, inversión y finanzas. Se concreta por una parte en los préstamos soberanos de los bancos chinos, que alcanzaron el 2016 a $us. 21.200 millones, cifra que, si bien es menor a la del 2015, supera al monto prestado por los bancos multilaterales. Por otra parte, la inversión directa en la región llegó a $us. 10.358 millones, con un crecimiento del 29,4% en relación al 2015. De acuerdo a autoridades de la República Popular China (RPCh), ese país cuenta con más de dos mil empresas en la región y a inversión acumulada llega a los 217.150 millones de dólares, es decir 15,3% de la inversión total de China hacia el exterior .

El comercio, elemento central de las relaciones entre AL y China, mantiene similares características durante los últimos años: déficit en la balanza comercial favorable a China de la mayoría de los países de la región, flujos de exportación altamente concentrados en un grupo limitado de productos: petróleo, minerales y soya, frente a la importación de industria manufacturera, productos de innovación científica y tecnológica.

La reducción del crecimiento económico de china de los últimos años y en especial, la caída de los precios en los mercados internacionales de materias primas exportadas por América Latina, ha impactado la economía de los países de la región y configurado un escenario de recesión, favorable para que las relaciones comerciales basadas en la lógica de mercado se profundicen. América Latina continúa siendo una región interesante para China en términos de recursos estratégicos, nuevos consumidores, ventajas para la explotación de materias primas resultado de los incentivos ofrecidos por los gobiernos de los diferentes países, y erosión de los precios de activos que va paralela a una oleada privatizadora que atrae a inversores.

Los países de la región se encuentran en una etapa de competencia en la búsqueda de capitales e inversiones que les ayuden a superar déficits fiscales y los efectos económicos, sociales y políticos que acompañan esta crisis. Se traduce en la adopción de mecanismos que impulsan la inversión o diferentes formas de incentivos a las empresas y reducción, de lo que actores de gobiernos, empresarios y bancos, consideran “barreras” a esta inversión, como son las normas de protección ambiental, social y derechos laborales.

Para las naciones de la región, la lógica de las relaciones con China ha significado el aumento de la dependencia de las exportaciones de materia prima, la concentración de esta en pocos productos y la creciente dependencia de las inversiones y del capital financiero chino vinculado a su política de exportación de capitales e internacionalización de empresas.

En ese sentido, sin abandonar la mirada sobre los cambios geopolíticos y económicos intrínsecos al capitalismo y al sistema de producción y acumulación que se reorganiza a escala global, mediante el presente boletín buscamos aportar con información y análisis, desde la mirada de varios países sudamericanos, sobre las dinámicas y escenarios vinculados a la presencia de China en AL y en particular sobre las relaciones que se establecen a partir del financiamiento de bancos estatales chinos a la inversión pública.

 

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