Estructura organizativa por la defensa de nuestros pueblos, bosques y territorios

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Fuente: opiac.org.co

Crónica de una Movilización Amazónica

Agradecemos a nuestros Creadores. Todos venimos de una Madre, que es la selva, nuestro territorio que debemos cuidar y proteger… así mismo agradecemos a quienes acompañan esta Movilización… Tomas Roman, sabedor amazónico  

El Despertar de la selva del 22 de septiembre de 2017, llegó como siempre, con una mezcla fascinante de olores, sensaciones y sonidos. El rítmico trinar de las aves y el chirrido estridente de las comunidades de insectos se oía, en comienzo tenue, y luego en cadencia cada vez más intensa a medida que los primeros rayos del sol atravesaban afanosos los primeros follajes de los árboles y las lianas trepadoras que usan a estas plantas como soporte y fuente de nutrientes, hasta llegar, al final, muy débiles al suelo donde brotan tallos y esbeltas hojas que nacen y empiezan a crecer de la misma descomposición vegetal. De otra parte, hombres y mujeres indígenas madrugadores salían de mambear o bailar en la Maloka, regresaban de la pesca o caza nocturnas o preparaban los primeros alimentos del día para ir a la chagra o proseguir el ritmo cotidiano.

Pero estos exuberantes ecosistemas, únicos en la tierra, como sus pobladores originaros con sus sabios conocimientos acerca del origen y el manejo del mundo, y que han cuidado milenariamente la más densa y amplia superficie de bosques húmedos tropicales, lanzan un profundo clamor por el respeto, la defensa y la preservación de la naturaleza, frente a la devastación que han padecido los últimos años a raíz de la ambición humana y la irresponsabilidad política -administrativa de los gobiernos de turno respecto al manejo territorial orientado a la destrucción forestal, mineral y biológica del hábitat más biodiverso del mundo.

Pensar en la inmensidad indescriptible del territorio amazónico y su acervo milenario de cosmogonías y culturas, conlleva a escuchar y comprender lo que está pasando y cuáles son las amenazas y peligros que se ciernen sobre los pueblos indígenas y sus territorios, para luego plantear y tomar medidas y soluciones más allá del exotismo o folklorismo del discurso político o mediático que se ha construido o estereotipado sobre la región Amazonía desde la mirada miope de los modelos sociales, económicos y políticos occidentales. Ese fue apenas uno de los “jalones de orejas” que recibieron los habitantes y gobiernos del mundo por parte de abuelas y abuelos sabedores, autoridades y líderes de los pueblos indígenas de los nueve países que conforman la Cuenca Amazónica, quienes a través de sus voceros y organizaciones representativas articuladas a la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA) convocaron y realizaron la Movilización Internacional Amazónica el 22 de septiembre pasado, que además se instituyó como el Día de la lucha de los pueblos indígenas en defensa de la Amazonía y la vida de la humanidad.

¿Cómo surge esta jornada de Movilización?

Vivimos un contexto de agresiones y afectaciones contra nuestros pueblos y territorios que debemos corregir para poder preservar la naturaleza y la selva amazónica con su biodiversidad y sus culturas milenarias que hacen posible el manejo del mundo de forma equilibrada… Harold Rincón Ipuchima, Secretario general OPIAC

La apuesta de la Movilización septembrina -en cada uno de los nueve países- y su moderada logística, que desplegaba (mayoría de los pueblos amazónicos no tienen experiencia en realizar manifestaciones de hecho), no pretendían más que una intención sentida de advertir que de no cuidar la Amazonía, y al contrario si la humanidad sigue desarrollando sacciones extractivistas que bien podrían destruirla, el planeta y la vida humana no podrán sobrevivir a una nueva y sexta destrucción masiva en la historia natural. Por ello desde Bogotá, en un Plantón frente al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible entidad encargada de velar por el buen manejo ambiental del territorio, pero que es evidente que no lo hace, sabedores y líderes indígenas le hicieron al mundo un llamado sincero pero rotundo a respetar el manejo ancestral para preservar la naturaleza y los conocimientos ancestrales por medio del saber local como los cantos, la palabra dulce y rituales de armonización como medios que aseguren la vida natural y humana integralmente, así lo hemos hecho de forma milenaria los pueblos originarios que habitamos la Amazonía: danzamos, cantamos y bailamos para armonizarnos con la naturaleza y así comunicarnos con nuestros ancestros, pero también como forma de cuidar y preservar la naturaleza, explicó Clemencia Herrera, líder Uitoto de la Chorrera.

Lo anterior se vio reflejado también, por ejemplo, en el Encuentro sostenido entre pueblos indígenas ecuatorianos con Tarsicio Granizo, ministro de Ambiente de ese país, quien fue recibido en la sede de la organización COICA con un baile tradicional, e invitado a participar de la danza y a degustar las recetas de gastronomía amazónica, porque para la Amazonía prima el diálogo a través de la palabra dulce de vida, antes que las arengas o diatribas altisonantes que se usan en otras movilizaciones; o en el caso de Colombia donde sabedores y líderes amazónicos trajeron el canto y la palabra mambeada de la selva a Bogotá, lo cual no riñó con las usuales actitudes de agresión policial, sino que atrajo la atención de transeúntes y los policías que vigilaban el sector contiguo al Ministerio de Ambiente, y oían intrigados pero atentos la innovadora forma que usaron ese día los indígenas amazónicos para reclamar y cuestionar al mundo su culpa e irresponsabilidad en la destrucción de la Amazonía y el deterioró del conocimiento ancestral, pero por medio de la palabra dulce, el canto tradicional y las manifestaciones artísticas que calan más en la adormecida conciencia humana, que miles de arengas o diatribas usadas como clisés en otros contextos de movilización.

Lo anterior responde a una mirada, un contexto, una cultura y unas formas de comunicación propia, de los cuales son portadores los pueblos amazónicos, y que se vio reflejado desde el comienzo, tanto en la idea de convocar una movilización global como en la necesidad de establecer el 22 de septiembre como un Día que reivindique y posicione las luchas de los pueblos amazónicos, resistencias que han sido menos visibilizadas que las de otros pueblos andinos o costeros, pues la lucha amazónica se ha desarrollado de forma más espiritual, jurídica y política de diálogo constructivo. En este contexto, los propósitos referidos de esta Movilización nacieron del Mandato emitido por el Consejo Directivo de la COICA realizado en julio pasado en Pucallpa, Perú, y se conoce como el Mandato Pucallpa, 2017. Allí los directivos de COICA guiados por las autoridades indígenas amazónicas plantearon una posición unánime y orientaron diversas acciones como la Movilización para poner “alto a las grandes destrucciones en la Amazonía: los agronegocios, plantaciones de monocultivos y palma aceitera, infraestructura, minería, la acelerada deforestación y el extractivismo con presión capitalista transnacional”.

No es para menos que haya una preocupación colectiva tan manifiesta, lo que urge tomar medidas; la Amazonía es la más grande extensión de bosques húmedos tropicales que cumplen una función ambiental vital: reducir las emisiones de carbono, y a su vez regular el clima de la tierra; la selva amazónica es un ecosistema que contiene y alberga la mayor cantidad de agua dulce del planeta, y una inmensa riqueza biológica traducida en miles de especies de plantas, especies de aves, de reptiles, de anfibios, de peces, muchas especies de mariposas están en la Amazonía y diversidad de mamíferos como el oso hormiguero gigante, el jaguar, el puma, la danta, entre otros.
Por ello en Pucallpa, la COICA y sus nueve organizaciones filiales, la OPIAC por parte de Colombia, plantearon un contexto alarmante que se resume en la amenaza evidente contra territorios sagrados y pulmones ambientales como el TIPNIS en Bolivia, donde una mega obra de infraestructura destruirá el territorio y acelerará la colonización extractiva en menoscabo de la cultura y el tejido social de los pueblos milenarios; el Mandato destaca la defensa férrea de la Organización indígena ORPIA contra la destrucción que trae el Arco Minero en Venezuela y, exhorta a defender los derechos territoriales y colectivos adquiridos en Brasil y Colombia. También alienta la resistencia ante la aplastante minería aurífera en las Guyanas, y reafirman el requerimiento de los derechos territoriales en Perú que exige titular 1376 ha a las comunidades indígenas y establecer reservas indígenas y comunales pendientes como la Reserva Comunal Yaguas.

Frentes a estas situaciones manifiestas había que tomar acciones frente a las problemáticas específicas y fortalecer las luchas organizativas del continente Latinoamericano, con tal panorama en boga, los pueblos amazónicos convocaron la Movilización Internacional Amazónica bajo el Lema: “Amazonía Viva, Humanidad Segura”, la cual se realizó en los nueve países de la Cuenca y comprendió una serie de eventos como foros académicos, ferias culturales, artísticas y gastronómicas, posicionamiento y difusión de los temas amazónicos que afectan a cada país, y entre otros marchas y plantones como el realizado en la ciudad de Bogotá frente al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Insostenible, donde la Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonia Colombiana, OPIAC, denunció graves problemas y afectaciones ambientales y de salud pública como el uso de mercurio en la minería lo cual contamina el ambiente y las fuentes hídricas con un deterioro evidente de los ríos Guainía, Cotuhe y Caquetá, entre otros, y a su vez genera un impacto negativo en la salud humana, lo que se constituye en un problema de salud pública sin resolver, como lo muestran algunos estudios recientes (Secretaría de Salud Guainía- Colombia) que arrojan que las personas tienen hasta 109 veces más del mercurio exigido por el organismo, como lo expuso Harold Rincón Ipuchima, Secretario general de la OPIAC, durante el Plantón.

Así mismo, se denunció la contaminación y la destrucción de fuentes hídricas por parte de empresas petroleras, especialmente en el departamento del Putumayo, sumado al anuncio del Ministerio de Ambiente de “autorizar” la técnica fracking para exploración y explotación de crudo, una práctica que produce un impacto negativo en el territorio y en la salud humana, fruto de los gases que emana por los efectos que tiene sobre el medio ambiente que se ven, sobre todo, en las fuentes de agua que quedan contaminadas por elementos radioactivos, por contaminar la atmósfera y alterar las placas tectónicas generando temblores, comprobado en países como Estados Unidos que utiliza ese método, así lo han demostrado autoridades ambientales de pueblos indígenas amazónicos y algunos estudios científicos llevados a cabo por la Agencia de Protección Ambiental -EPA- (ver comunicado OPIAC).

Dicho lo anterior, hoy “la Amazonía, pueblos indígenas, comunidades rurales y en general la vida humana son agredidos por diversos megaproyectos, políticas y operaciones extractivista y desarrollistas. De este modo, avanza el etnocidio directo e indirecto de nuestros pueblos, así como la deforestación, la degradación y la contaminación de nuestras selvas tropicales”, reiteró de forma constante la COICA en la convocatoria previa a la Movilización.

El “detrás de cámaras” de la Movilización
El día 21 de septiembre, previo a la gran jornada amazónica de movilización, fue un día muy particular para las personas que estaban al frente de convocar y preparar las diferentes actividades por parte de la COICA y cada una de sus organizaciones. En Quito, sede de la COICA y donde funcionó el centro de Comunicaciones de la Movilización, por ejemplo no dejaban de sonar los teléfonos que respondía Monaya González, la comunicadora Murui que motivaba y orientaba a cada una de las organizaciones en materia de marketing y piezas publicitarias; mientras que en Colombia, Bolivia, Perú, Ecuador y Brasil entre otros lugares se establecían alianzas con artistas y medios afines a las causas de los pueblos para visibilizar y convocar la movilización. Otros líderes y personas más experimentados como Edwin Vásquez, María Belén, Roberto Espinosa de la COICA o Harold Ipuchima, secretario general de la OPIAC, alentaban de forma permanente con palabras de ánimo y mensajes armónicos a los organizadores por medio de los grupos de Waschap o redes de Facebook, porque lo que sí tuvo de particular esta convocatoria es que fue hecha por redes sociales y no tanto de difusión masiva por medios comerciales, que como siempre el periodismo masivo puesto al servicio de las monopolios económicos le dio a la espalada al clamor de los pueblos. Y así en cada país comunicadores y líderes locales disponíamos todo nuestro empeño por ultimar detalles para las actividades programadas en cada país e intensificar la convocatoria que se venía haciendo desde semanas atrás por todos los medios posibles. Hasta altas de la noche se sortearon de manera positiva dificultades de resolución o impresión de pendones, de comunicaciones no muy fluidas por la distancia, impresoras atascadas, situaciones de logística y de falta de recursos para mover de manera masiva la convocatoria, pero todo ello no impidió que se hiciera una concurrida convocatoria y una movilización tal como se planeó en cada uno de los países de la Cuenca e incluso en otros países europeos como Italia y Alemania que se sumaron con actividades específicas a la gran Movilización Internacional Amazónica

En la madrugada del viernes 22 de septiembre, experimentadores sabedores y líderes indígenas de los diferentes territorios amazónicos de los nueve países miembros de COICA, inspirados en el despertar de la selva madrugaron a enviar mensajes de cariño y de ánimo a las personas organizadoras de la movilización, tal como lo hicieron los Shuar en Ecuador, los Murui en Colombia y varios abuelos y líderes indígenas de los demás países. Jorge Herrera Domínguez, por ejemplo, líder Uitoto de Caquetá (Colombia) reconocía el esfuerzo para sacar adelante la movilización y pedía que se trasmitiera un mensaje sobre la importancia de la Amazonía para la vida en el Planeta y que se comprendiera la urgencia de cuidar y preservar de manera integral la biodiversidad, la naturaleza y las culturas ancestrales que hacen posible la existencia de la selva. La exceptiva, la fuerza y en algunos casos un leve nerviosismo se vio reflejado también, por ejemplo el líder Harold Ipuchima en Colombia, quien se levantó expectante y algo intrigado por lo cual tuvo que mambear la palabra para que su discurso, como coordinador de la movilización, fuera una palabra dulce, armónica pero contundente para poner en el escenario publico las problemáticas y afectaciones en menoscabo de la integridad territorial y cultural de la Amazonía.

Para el caso de Colombia, sabedores como Tomas Román llegó muy temprano a la sede de la OPIAC para preparar la apertura del Plantón que se realizaría horas después en Bogotá; lo mismo hicieron otros líderes y miembros de coordinaciones de nuestra organización como la Coordinación de Mujer, Familia y Niñez en cabeza de Carol González; la Coordinación de Educación liderada por Belkys Herrera y la de Derechos Humanos en cabeza de Robinson López, quienes acompañaron el Plantón de la Movilización y contribuyeron a posicionar la OPIAC y los temas amazónicos durante la jornada, lo mismo hicieron la Escuela de Formación Política de la Amazonía en cabeza de Clemencia Herrera y otros aliados como los promotores del FOSPA, el Colectivo Jaguar, la agrupación artística Doctor Krápula, el Grupo Comunicarte y otros sectores ambientalistas, sociales y académicos.

Los retos después de la movilización
El Plantón realizado en Bogotá y las demás actividades llevadas a cabo cada país pusieron en tela de juicio las supuestas ‘bondades’ del capitalismo extractivista y las políticas públicas de los Estados que cohonestan con este modelo económico y desprotegen los territorios, comercian con la diversidad y el conocimiento ancestral de los pueblos indígenas que han salvaguardado milenariamente todas las formas de vida en la Selva; la intervención foránea en territorios indígenas para explotar recursos naturales con fines meramente lucrativos, ponen en riesgo la integridad ecosistémica y cultural de la Amazonía y va en detrimento del bienestar de los pueblos originaros, guardianes de la selva, por lo cual se orientan las diferentes acciones de defensa y preservación de la selva, de las cuales hemos venido hablando; esa es la tarea a la cual se auto convocan en adelante los pueblos amazónicos y sus organizaciones, como lo evidencio un ejercicio inicial de análisis por parte de quienes promovieron y llevaron a cabo la jornada de manifestación del 22 de septiembre, la cual marca el comienzo de diversas iniciativas y apuestas para consolidar los procesos en pro de la defensa y la preservación integral de la Amazonía, que comienzan con el posicionamiento y resolución de cada uno de los temas planteados en la convocatoria (Ver comunicado COICA, siete puntos o temas de las movilización).