El renacer de la industria petrolera brasilera y sus implicaciones ambientales

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Fuente: El Espectador

Por : Lina  Torres Asociación Ambiente y Sociedad

Desde el inicio del 2017, las empresas extranjeras decidieron retomar finalmente la planeación de las inversiones en la exploración y perforación de los pozos marítimos en el territorio brasilero. El principal objetivo está direccionado a realizar nuevos descubrimientos de petróleo y gas, luego del contundente periodo de crisis vivido en el sector y la recesión económica y política del país que aún continúa latente. Adicionalmente, el sector energético mundial atraviesa una transición en donde la demanda del crudo presenta una tendencia a la baja debido a la alta penetración de fuentes renovables de energía y las restricciones al consumo de combustibles fósiles para combatir el calentamiento global.

Ante lo expuesto, si Brasil quiere garantizar su espacio como un nuevo gran exportador de petróleo, debe buscar un nivel de costos de producción seguro (en torno a los 30 dólares por barril). Varios cambios ha realizado el país para estimular y acelerar el retorno de las inversiones, teniendo el Pre-sal (gigantescas reservas de petróleo, que se encuentran en aguas marinas ultraprofundas almacenadas en rocas calcáreas situadas bajo un estrato de sal de gran espesor) como el as bajo la manga del gobierno brasilero. La avanzada ya inició, en territorios como Espíritu Santo, Amapá y Amazonas entre otros, y los impactos sociales y ambientales de estas decisiones no se han hecho esperar, en donde sus costos y consecuencias aún se evalúan.

Escenario Actual

El escenario actual en nada se parece al boom de crecimiento económico vivido por Brasil entre 2007 y 2013. Un ejemplo de esto, son las inversiones que alcanzó Petrobras en el 2013 por casi US$50.000 millones y que luego cayeron a US$14.500 millones en 2016. Hoy en día la poca inversión en el sector de exploración y producción (upstream) de petróleo, se concentra en el desarrollo de campos descubiertos, una limitante que marca el peor período de la historia petrolera del país. Por motivo de esta desaceleración económica, las inversiones han ido retornando a un ritmo más lento al presentado en el inicio de la década antes de la baja prolongada de los precios del petróleo. Tres factores han marcado el desafío para incentivar la reanudación las inversiones en el sector:

Cambios regulatorios para atraer capital privado: Un aspecto fundamental para complementar la capacidad de inversión de Petrobras ya disminuida y diversificar el capital en todos los segmentos del sector de petróleo y gas en el país; así se podrá contribuir al desarrollo de grandes campos dentro y fuera del Pre-sal. La principal barrera a vencer, está en lograr destacarse de las otras regiones petroleras del mundo, y ofrecer un territorio más atractivo a los ojos de los inversionistas.

Superando su anterior política más proteccionista que limitaba el número de rondas, la participación de operadoras privadas en el Pre-sal, le daba prioridad a la empresa nacional, y tenía un trámite calificado como de excesiva burocracia tributaria, regulatoria y ambiental. En contraprestación y ante la gravedad de la crisis del sector, el gobierno actual inició la revisión del marco regulatorio con el objetivo de aumentar la atracción de la inversión extranjera en el sector petrolero del país. Entre los principales cambios están: i) el fin de la regla del operador único en el Pre-sal; ii) la reanudación de las subastas en 2017;

iii) la promesa de una nueva política exploratoria con programación plurianual de subastas; iv) nuevas normas más favorables de contenido local en el sector para las subastas del 2017; v) la promesa de revisar estructuralmente la política de contenido local del PEDEFOR ; el lanzamiento de un programa de incentivos para reactivar la explotación en tierra (REATE ); y la elaboración de un nuevo marco regulatorio para el sector del gas natural (Gas para crecer) liderado por el Ministerio de Minas y Energía.

El renacer de Petrobras: Sabiendo que el 70% de las inversiones en el sector son realizadas por esta empresa en el país, garantizar su equilibrio financiero y económico es una prioridad, y en estos dos últimos años Petrobras se ha esmerado por conseguir este objetivo. En el 2016 realizó un ajuste económico a través de la estabilización de cambio que le permitió reducir su deuda en reales y controlar su deuda en dólares (80% de la deuda es en dólares y/o euros). Mejorando las condiciones de su deuda (costo promedio de 6,3% anual), controló su flujo de caja que le permitió invertir cerca de US$14.500 millones sin aumentar la deuda y mantuvo los recursos en caja en un nivel relativamente cómodo (US$22.500 millones) y contribuyó a una menor percepción del riesgo.

Recuperación y estabilidad de los precios del petróleo: es una condición necesaria para la reanudación del crecimiento sectorial en cualquier escenario. Para evitar la gran inestabilidad de los precios vivida en 2014, luego de su vertiginosa caída por falta de coordinación en el mercado internacional debido al exceso de oferta de petróleo que afectó severamente las expectativas de inversión en el mundo. Entre 2015 y 2016 el mercado internacional vivió un fuerte ajuste debido a: La baja en los precios detuvo las inversiones en áreas con altos costos de producción Reducción de la producción mundial por baja en el número de sondas en operación en EE.UU (2000 sondas en 2014 – 500 en 2016). Exceso de oferta de petróleo en el mundo (más de 3 millones de barriles/día) Una batalla económica entre los principales actores del mercado (Estados Unidos, China, Rusia, Arabia Saudí y el resto de la OPEP) para decidir quién será el swing que pagará el precio del ajuste. Las reuniones de la OPEP pasaron a ser más pragmáticas y constructivas. Se acordó reducir la producción a partir de 2017 (corte de 486.000 barriles/día) en Arabia Saudita y la estabilización del precio a US$50. Rusia y otros países no productores se unieron a este esfuerzo para estabilizar del mercado.

Es claro que aún existen grandes interrogantes en torno al futuro del mercado internacional del petróleo. Pero la reciente estabilidad de los precios y la reanudación de la coordinación del mercado por la OPEP representan signos alentadores para los inversionistas. Sin embargo, en este nuevo contexto el éxito de este nuevo panorama está en la forma como el gobierno, las empresas y la academia aprovechen esta luz en medio de la oscuridad sin sacrificar el valor de sus recursos naturales y su población, para construir una visión de futuro en donde Brasil vuelva a recuperar su protagonismo.

 

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