China: la mejor opción frente a los condicionamientos del FMI

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El modelo económico de crecimiento tiene un pie en su decisión de invertir en América latina.

 

Es comprensible la desconfianza de los primeros años del gobierno argentino en promover una mayor participación de empresas chinas en los planes de desarrollo de infraestructura, energía, minería y petróleo considerando la sensibilidad que dicho acercamiento pudiera despertar en los Estados Unidos y las relaciones amistosas entre el gobierno de Cristina Kirchner y China.

Similar grado de desconfianza despertó en el gobierno lo que podríamos llamada la tradicional “patria contratista” afectada por un similar acercamiento con el gobierno anterior (como si no la hubieran tenido con todos los gobiernos).y por los vientos del norte desde Brasil de una amenaza de un “lava jato” en la Argentina.

Dicha posición es aceptable si hubiera opciones equivalentes a la hora de invertir por parte de otros países y empresas internacionales con la capacidad de llevar una obra adelante con financiación propia como la que ofrecía China. Pero el gobierno exploró dichas posibles alternativas y no existen o no plantean diferencias cualitativas en materia técnica y de transparencia. Pero no importaba, había fondos suficientes. El país podía seguir colocando deuda a nivel internacional y local por muchos años. Y con ello entre otras cosas realizar obras.

Pero los eventos históricos son muchas veces imprevisibles. Y no es culpa del gobernante de turno que cambie la dirección del viento. Alguien le echaría la culpa a Sampaoli si Messi y Mascherano se lesionan? El gobierno por suerte encontró al FMI para cubrir el aspecto financiero y correctamente dejo el manejo de las finanzas a Luis Caputo. Pero el FMI impuso condiciones importantes a otras áreas del gobierno y de la economía del desarrollo, entre ellas un recorte de más del 80% en obras de infraestructura. Curioso, porque debería ser las que podría generar crecimiento y por ende indirectamente recursos genuinos para cubrir el déficit. Pero Wall Street festeja porque tendrá un garante del pago de los intereses de la deuda. Se supone que se evitaría así otra corrida o una corrida sin respaldo. Un mal mayor que ha sido evitado.

China apoyó a la Argentina en su decisión de acudir al FMI. Ciertamente no una sorpresa. Quienes hemos tenido la suerte de interactuar con compañías chinas sabemos cuáles son las reglas que Sinosure impone para otorgar financiación y lo importante de la misma. La empresa ha sido clave en el apoyo del negocio internacional de China, como quedó demostrado en la crisis económica que estalló en 2008, en la que Sinosure hizo de estabilizador del crecimiento y mitigador de riesgos. Hasta finales de 2015, ha brindado ayuda a más de 10 mil empresas chinas a hacer negocios internacionales e inversiones en el extranjero por un total de 2.400 millones de dólares.

Ya había facilitado muchos proyectos de crédito gubernamental, en represas y Ferrovía Belgrano Cargas en Argentina, represas CCS y otros proyectos de plantas y carreteras en Ecuador, así como proyectos de crédito corporativo como la planta de acero Acominas en Brasil, la red de telecomunicación Nextel 3G por parte de Huawei, también en Brasil, una planta minera de cobre en Toromocho (Perú), y un proyecto de energía eólica en Uruguay (Gamesa).

El gobierno ya ha comenzado negociaciones para ampliar el swap de divisas entre los bancos centrales de ambos países, programa que se inició con el gobierno anterior y ratifico Prat Gay y hay un renovado interés en atraer las inversiones Chinas. Pero falta un responsable. Un “special envoy” cuya misión sea identificar los proyectos de infraestructura que la Argentina necesita y negociar con China y sus empresas la realización de los mismos asociadas con empresas locales estatales o privadas.

El viento de cola para este gobierno es China. Xi Jinping advierte una oportunidad para afianzar su protagonismo a nivel mundial sin confrontar a Estados Unidos. Ese protagonismo no es de dominación. El “belt and road inititiative” impulsado por China es un esquema win-win en el que entiende que para vender y expandirse, los países y las regiones deben crecer y desarrollarse.

Por otro lado, luego de quince años de negociaciones, a mediados de mayo se firmó la apertura total del mercado chino para carne bovina argentina congelada, enfriada, con hueso y sin hueso. Y hay en carpeta medidas similares para uvas de mesa, arándanos, arvejas, mieles y cerezas y anunció que volverá a comprar aceite de soja argentino.

Pero a contramano, el gobierno argentino suspendió hasta nuevo aviso las obras para una cuarta y quinta centrales nucleares en el país. El monto total de la construcción se calculaba en 14 mil millones de dólares y se preveía que China la financiara en un 85% con un crédito blando.

Me parece que poco se conoce de las reformas estructurales implementadas por China y que son un ejemplo para los países de América Latina que necesitan cambios similares. China está transformando y modernizando su estructura económica y social. Un proceso que no pasa por el “libre mercado” puro. China le está mostrando a América Latina cómo sin abandonar una economía de mercado, el estado puede orientar y transformar la estructura productiva y hacerla competitiva. La reforma económica lanzada en China hace más de dos décadas modifico los principales parámetros económicos. Creo industrias con alta tecnología y las lanzo al mundo a competir. Inclusive a cotizar en bolsas extranjeras. Aposto al crecimiento continuo con reducción gradual de subsidios. Aposto a expandir mercados para colocar su producción. América Latina se ha beneficiado de ello y Argentina podría beneficiarse aún más en esta época de crisis. En 2017, el volumen comercial total entre China y América Latina aumentó 18.8 por ciento a casi 260 mil millones de dólares, y China es el segundo socio comercial más grande de la región en la actualidad.

La transformación de China ha sido un motor de la economía mundial y seguirá siéndolo. Cuando China crece, crece todo el mundo. Para América Latina, la mejor manera de avanzar es ampliar la cooperación con China. La lluvia de inversiones viene de Oriente.